Las diferentes operaciones de depuración de un agua residual generan una serie de residuos que pueden clasificarse en dos grupos:
- Sólidos gruesos: que normalmente se obtienen en los pretratamientos y que, por lo general, o bien son incinerados o bien se vierten en vertederos.
- Lodos: que se generan tanto en tratamientos primarios como en los secundarios.
Los lodos o fangos se presentan en forma líquida o semisólida y con un contenido de entre 0,25 y 12% (en peso) de sólidos, según el proceso del que precedan. Los lodos se someterán a uno u otro tratamiento según sea su origen y su carga contaminante o tóxica. Estos tratamientos intentan reducir el volumen de estos fangos. Las fases más usuales son:
- Concentración de fangos
- Epesamiento. Se emplean espesadores estáticos o dinámicos, según tengan o no rasquetas. Son unos depósitos de forma cónica en los que se concentran los fangos por decantación física.
- Flotación. Determinados fangos se concentran mediante un proceso de flotación ayudado por la inyección de aire.
- Centrifugación. Permite separar sólidos de líquidos. Cuando se aplica a fangos muy diluidos (1-2% de sólidos) se concentran.
- Estabilización: Los fangos pueden ser estabilizados mediante digestión aerobia o anaerobia.
- Deshidratación de fangos: Para disminuir el contenido de humedad de los fangos se emplean:
- Eras de secado. Consiste en la disposición de los fangos a secar sobre una superficie al aire libre dotada de un buen drenaje.
- Filtración. Se emplean filtros de vacío y filtros prensa para la deshidratación de fangos.
- Centrifugación. Permite separar sólidos de líquidos. Cuando se aplica a fangos menos diluidos (5-10% de sólidos) se deshidratan.
Finalmente, los fangos pueden ser incinerados, aplicados agrícolamente (compostaje o aplicación directa a suelo), retirados a vertederos controlado o empleados para estabilizar o rellenar terrenos.