Monday, 23 April 2007 07:19
«Se acabó el café para todos». Frase breve y concisa, pero no puede ser más reveladora. Es el resumen de la política que va a emprender a partir de ahora la Junta de Andalucía en lo que respecta a los incentivos para las almazaras. Las ayudas públicas que se han dado hasta el momento han ido a parar mayoritariamente a la modernización de las almazaras, su salida fuera de los cascos urbanos y la adquisición de maquinaria moderna para molturar el fruto que les llega del tajo.El delegado de Agricultura, José Castro, apunta que «el proceso de modernización de las fábricas ya ha concluido, por lo que ahora debemos centrarnos en el siguiente paso». Y la próxima escalada dentro del camino se encuentra en fomentar la mejora de la manipulación del producto, la comercialización, la correcta utilización de los residuos que genera la industria del olivar, la reducción de emisiones y la instalación de las nuevas tecnologías, además del impulso del control de calidad y la adaptación de medidas medioambientales. Para intentar que el olivicultor tome conciencia de que debe incorporar todos estos extremos, se está elaborando actualmente el borrador de un orden que saldrá a la luz a finales del mes de abril o primeros de mayo, mediante la cual «se hará una discriminación positiva del apoyo público a las empresas que concentren la oferta del producto. De esta forma, ya no serán susceptibles de recibir subvenciones todas las fábricas que lo soliciten, sino sólo aquellas que cumplan una serie de requisitos, como la cooperación entre ellas para la comercialización del aceite de oliva, así como la calidad o el respeto al medio ambiente», apunta el delegado.
Profesionalización
Esta nueva orden nace con la idea de que las empresas cumplan con todas las normas que en teoría deberían llevar a cabo. Sin embargo, no siempre es así. Mientras que las almazaras industriales posee un mayor nivel de profesionalización y, por lo tanto, una mentalidad más abierta y comercializadora, las almazaras cooperativas se limitan básicamente a producir y a vender a granel. «Las industriales suelen estar más pegadas a lo que ocurre en los mercados y es un ámbito en el que ya llevan trabajando bastantes años», asume José Castro.
En resumen, lo que se hará será premiar a «aquellos que lleven a cabo proyectos con una clara vocación comercializadora, que concentren la oferta y que se sirvan para ello de las nuevas tecnologías. Aportar sistemas y métodos que mejoren lo que existe actualmente en el sector y gracias a los cuales se obtengan mejores resultados», añade Castro. Y es que el dirigente provincial de agricultura recuerda cómo hace años el mayor problema era la modernización de las fábricas, además de la incertidumbre de conocer si Jaén sería capaz de poner en el mercado 600.000 toneladas de jugo. Ahora que se ve que es posible, el próximo reto es comercializarlo.
En cuanto a la ayuda que recibirán las empresas, aunque aún se están ultimando los últimos detalles, sí se sabe que cada una recibirán un porcentaje de apoyo distinto. Las almazaras obtendrán más puntuación por ejemplo, en función de los trabajadores que tenga empleados (tendrán cinco puntos más sobre la base). También aquellos molinos que se encuentren incluidos en el consejo regulador de alguna denominación de origen percibirán más beneficios.
Por su parte, el presidente de la Asociación Provincial de Almazaras de Jaén (APAJ), Manuel García, ha insistido en la necesidad de esta concentración para tener más fuerza en el ámbito de la comercialización. «Las almazaras deberán acostumbrarse a este nuevo mecanismo, a cooperar para vender el caldo», comenta García.
Mercado fluido
En cuanto a la actual campaña, José Castro ha mostrado su optimismo sobre la situación que atraviesa «un mercado muy fluido», ya que hasta el momento se han vendido 527.000 toneladas, de las que 226.000 pertenecen a Jaén, es decir, más del 40 por ciento del total comercializado. Las previsiones son además bastante buenas, ya que se estima que se venderán alrededor de 600.000 toneladas en el mercado interior, mientras que unas 500.000 se exportarán, por lo que «la temporada discurrirá sin problemas», indicó el delegado.
En este sentido, añade que finalmente habrá unas 490.000 toneladas de caldo en Jaén, una producción bastante más elevada que la prevista en los dos aforos realizados por la Delegación de Agricultura al principio de la campaña, con un rendimiento de un 22,1 por ciento.


